No es no mirar lo que no nos gusta, es no poder ayudar en donde miramos.
Camino todos los dias y lo miro, parece que lleva algo en su carro oxidado, pero no... barre los cordones de la vereda que solo tienen agua porque antes paso alguien de verde y lo limpio.
El está sucio, viejo y desprolijo, pero camina lo mismo que esa persona que pasó antes y lo hace con mas ganas y mas feliz aun que no sonrie. Sus pertenencias son aquellas que lleva en el oxidado carro y los perros que se acercan a olerlo y lo siguen hasta el fin de su carrera. ¿Sabrá él como llego hasta ese charco? ¿ habra bajado los brazos? ¿estara esperando otra oportunidad? sus ojos parecen estar derrotados, pero la forma en que empuja con una mano el carro y con la otra la escoba parece decir que no.
Una señora se le acerca y deja algo en su mano, llego a ver que son algunas monedas, tal vez 10 señoras como esa y podria comprarse algo para comer pienso.
La sociedad se olvido de él. Es un trabajador de la calle sin uniforme, él no está en ninguna lista, el sistema no lo afecta, no sabe lo que es el capitalismo, sin embargo cuando lo veo caminando todas las mañanas a veces creo verlo feliz, alimentando a sus perros de su propia comida.
Ahora ya no sé si me gustaria ayudar en donde estoy mirando. Tal vez el que necesita mas ayuda soy yo para terminar éste paquete de cartas que tengo en las manos.